“No nos vamos, nos echan”… y ¿qué pasa entonces?

Artículo de opinión de Lauri Ojala, estudiante de LN122 Spanish Language and Society, 2015-2016 para el proyecto En un lugar de Loñdres.

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Muchos españoles que están pensando venir a Inglaterra tienen dudas antes de su salida y buscan respuestas en los grupos de Facebook.

En mi vida de estudiante, rara vez me paro a reflexionar sobre qué significa ser un inmigrante para mí. Hace casi dos años voluntariamente decidí dejar Finlandia con el fin de cursar estudios en Londres. Sin embargo, entre los años 2008 y 2013, más de dos millones personas en España fueron empujadas a buscar otra vida fuera de su país por la elevadísima tasa del desempleo, sin tener mucha voz ni voto en este asunto.

Al conocer estas cifras, me pregunto cómo vería mi futuro si fuera uno de estos españoles que no tienen más opciones que emigrar. Me pregunto qué pasa por la cabeza de alguien que ha pasado cuatro años educándose en la universidad, para luego encontrarse en el extranjero en un trabajo inferior a su nivel de estudios. ¿Una persona así se sentirá resentida u optimista? ¿Le parece Inglaterra un país lleno de oportunidades o son solo problemas lo que ha encontrado por aquí?

Para encontrar respuestas a mis preguntas, abro mi cuenta de Facebook y escribo “españoles en Londres” en el campo de búsqueda y, para mi deleite, aparecen cuatro grupos. A cada uno le envío una solicitud para hacerme socio, esperando que me ayuden a comprender mejor cómo los españoles experimentan la transición entre los dos países, cuáles son los desafíos a los que se enfrentan y las maneras en que superan estas dificultades. Espero encontrar a alguien que comparta sus experiencias conmigo.

Me aceptan estos grupos esa misma noche y al día siguiente mi cuenta de Facebook comienza a llenarse con las publicaciones de estos “nuevos londinenses“ españoles. Se anuncian habitaciones, se piden consejos sobre el aprendizaje del inglés y se pide ayuda para encontrar empleo. El grupo más grande tiene un número asombroso de 38,000 de integrantes y esto se refleja en el ritmo del flujo de las entradas.

Empiezo a darme cuenta de que la comunidad preferida por un inmigrante del siglo XXI no necesariamente se encuentra en las instalaciones de una asociación o en la iglesia, sino en las comunidades virtuales que no duermen nunca y donde siempre hay algún miembro que tiene respuesta para sus preocupaciones.

Es obvio que estos grupos sirven de tablones de anuncios donde no solo se busca trabajo y viviendas, sino también se transmiten ofertas de trabajo que los usuarios han encontrado. Cuanto más sigo la discusión que tiene lugar en estos grupos, más entiendo la variedad de tipos de apoyo que la gente recibe. Aunque algunas consultas tratan de las preocupaciones cotidianas relacionadas con la burocracia, ocasionalmente algunos mensajes llaman la atención por su honestidad y por la historia personal que hay detrás. Por ejemplo, un miembro pide consejo para su amiga que ha aducido a los tribunales para ganar la custodia de su hijo y no puedo decidirme qué encuentro más sorprendente, su sinceridad o el hecho que inmediatamente atrae 63 respuestas. Más tarde, ese mismo día, veo un mensaje conmovedor, en el que se pide si alguien ha visto a un hombre que desapareció hace algún tiempo. En todos los mensajes están reflejados los altibajos que los miembros de estos grupos tienen y que quieren compartir con sus comunidades en línea.

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Avances en la vida profesional de un socio

Estos grupos gigantescos, con un número de miembros de varios miles, no pueden responder a todas las necesidades de sus usuarios, y son muchas las personas que se orientan hacia otros grupos menores, que mejor sirven los intereses específicos. Por ejemplo, un socio que escribió: “Sé que es un poco (muy) friki, pero… ¿hay aquí alguien que juegue a rol? Tipo Vampiro, Anima, Cthulhu, etc.” luego averiguó que hay un grupo de 50 personas llamado “Españoles ‘frikis’ en Londres”. Además, encuentro un anuncio de una iniciativa de nueva creación que tiene como objetivo ayudar a los españoles y los portugueses de Southwark con problemas sociales. Claro está que solo he tocado la superficie del gran ecosistema de las comunidades virtuales para los españoles.

He podido echar un vistazo en las discusiones de los españoles en sus grupos, pero todavía no he encontrado a nadie para entrevistar. Entonces, decido enviar un mensaje a cada grupo donde soy un socio y en de un par de minutos, recibo el mensaje de Jesús. Él se ofrece a ayudarme y decidimos reunirnos en un café, en los días próximos, tan pronto como tenga su horario de trabajo.

Llego a la estación de Liverpool Street en el último momento y deprisa le envío un mensaje de texto, esperando que no me haya esperado mucho tiempo. Pero resulta que voy a ver a un español cuyo compromiso con la puntualidad evidentemente difiere del mío, ya que solo me responde diciendo que “está comiendo”. Le espero con paciencia y después de veinte minutos nos reunimos delante de una cafetería. [Mientras escribía este texto, decidí añadir algunos consejos que recomiendo cuando se planifica la entrevista]

Consejo número uno: Elige el lugar de entrevista con mucho cuidado

Al entrar en la cafetería, me fijo en el volumen de la música de fondo y, de hecho, encuentro dificilísimo entender su acento. Me pongo nervioso. Enciendo la grabadora y la entrevista empieza. Me dice que ha estudiado economía en España, con la especialidad en recursos humanos y que ha trabajado en el área de innovación educativa, entre otras cosas. Decidió mudarse a Inglaterra ante todo para mejorar su nivel de inglés y ahora trabaja en un Eat.

Cuando me habla de su historia y de sus deseos con optimismo y asegura que está muy contento con su vida hoy día, me avergüenza un poco porque me doy cuenta de que su perfil no corresponde para nada con la idea preconcebida que yo tenía sobre los inmigrantes españoles que viven en Londres. Solía creer que ellos se sentirían resentidos por las circunstancias difíciles que, primero, habían encontrado en España y luego aquí, en muchos casos. Sin embargo, Jesús parece muy contento aunque su situación no es fácil tampoco.

Consejo número dos: No te sientas avergonzado por ser un estudiante del español y pide que repitan si no entiendes algo.

Jesús habla muy rápido y en varias ocasiones le pido si puede hablar un poco más despacio, pero siempre vuelve a hablar a buen ritmo. Puesto que está todo grabado, y por lo tanto podré repasar lo dicho a posteriori, no me estreso por tomar notas y centro mi atención en sus respuestas. Él me habla abiertamente sobre sus deseos de vivir en un apartamento compartido con gente no hispanohablante para mejorar su inglés lo más rápido posible. Paso a paso, el tema de conversación cambia desde su vida personal hacia la realidad económica de España y sus impresiones sobre el futuro de su generación. No considera que sea un problema inmediato la emigración de los jóvenes con estudios e incluso le parece un aspecto positivo que la carga para el sector público puede reducirse a causa de la emigración de los parados jóvenes. Aunque tengo que poner todo mi empeño para entenderle, me encanta esta oportunidad de escuchar sus ideas y opiniones.

Consejo número tres: Ten un plan B por si algo no va de acuerdo con el plan A.

Miro el reloj y me doy cuenta de que el tiempo ha pasado volando y hace ya dos horas que estamos hablando aquí. Le doy muchas gracias a Jesús y terminamos la entrevista, y luego él sale. Echo una mirada a la grabadora y, para mi consternación, veo que ha dejado de grabar en algún momento durante la entrevista. (Al día siguiente resultará que solo tengo los dos primeros minutos grabados). Al no saber qué material tendré por último, respiro hondo y reflexiono sobre lo que he aprendido sobre los londinenses españoles en el transcurso del mes pasado.

Creo que sería demasiado simplista decir que mi encuentro con este español representa la variedad de las historias y experiencias en la comunidad española en Londres, pero definitivamente sí he aprendido algo durante mi investigación. El reto más difícil que la gente española tiene que afrontar es un bajo nivel del inglés y, por lo tanto, para muchos españoles es su principal prioridad mejorarlo. A diferencia de mi propia experiencia al mudarme a Londres, un español que viene aquí tiene una comunidad enorme de unos 200 000 de españoles que le pueden ayudar y servir de red de seguridad. Además, esta comunidad tiene una presencia muy fuerte en línea. De verdad, creo que tanto las personas en Facebook, como mi entrevistado comparten algo característico para la mentalidad española: que siempre intentan ayudar a sus pares y salir adelante pese a los desafíos.

Aunque muchos de los inmigrantes españoles probablemente no habrían llegado aquí si no se hubiera agravado la crisis, Jesús me contó que, con el paso de los años, algunos cambian de opinión y deciden echar sus raíces en Inglaterra. Si yo fuera uno de los españoles que viven aquí, pienso que lo único de lo que estaría seguro sobre mi futuro es que la vida da muchas vueltas y que es probable que tenga que tomar decisiones difíciles en el futuro. La vida en España y todo lo que habría dejado allí seguiría siendo un imán para mí, pero también me sentiría probablemente cada vez más parte de Londres y esto dejaría huella en mi identidad: quizás no me defina solo como español, sino como londinense español.

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