Mi diario de campo: el mercado de Seven Sisters

Notas de campo por Sam Gaffney, estudiante de LN122 Spanish Language and Society, 2016-2017 para el proyecto En un lugar de Loñdres.

Todos los estudiantes de antropología en mi universidad tienen que hacer un proyecto de etnografía en su segundo año. Desde el comienzo de mis estudios, me han interesado las etnografías clásicas, las de aquellos hombres y mujeres que se fueron muy lejos emprendiendo largos viaje, a veces, con muy pocos conocimientos de lengua y cultura. El año pasado, empecé mis estudios de español también y pensé que sería interesante y útil hacer mi investigación entre hispanohablantes.

Pero, ¿cómo tener una experiencia “auténtica” en Londres?. ¿Cómo hacer una “etnografía clásica” en español sin abandonar esta ciudad?

Elegí Seven Sisters como el centro de mi investigación. Seven Sisters es un mercado latinoamericano en Londres y es un lugar muy diferente de los centros comerciales británicos.

Visité el mercado tres veces y cada ocasión fue muy diferente.

Visita 1

Por la mañana, me levante muy entusiasmado, iba a ir a Seven Sisters. Sin embargo, cuando iba en el metro me puse nervioso – ¿y si no me entienden?, ¿y si no los entiendo?, ¿y si no están interesados o no quieren hablar conmigo?. ¡Mi cabeza estaba llena de pensamientos negativos! Había leído mucho sobre la comunidad en Seven Sisters y había visto muchos videos en Youtube pero no me sentía preparado para la experiencia “real”.

Al empezar, deambulé un poco alrededor del mercado en parte para crear mapas de la zona y para entender el área y por otra parte, para decidir cómo acercarme a la gente en el mercado. Me sentía inseguro pero entré.

El mercado era más pequeño de que lo pensaba. Yo me esperaba un laberinto de calles. Pero no, ¡el mercado era bastante pequeño! Sin embargo, un rato después, me di cuenta de que tendría que pedir ayuda a la gente cuando fui incapaz de encontrar la salida. Me molestó. Esperaba que mi primer día fuera exclusivamente de exploración y la parte de contactos podría ser un poco más tarde. No pude escuchar inglés – solamente música de salsa tranquila y las voces graves de los comerciantes.

Después de diez minutos – mientras estaba andando en círculos – las personas comenzaron a mirarme. Me sentí como un intruso y creo que podían ver mis nervios.Para escapar de los ojos de la gente, fui a Pueblito Paisa, un café muy popular al frente del mercado. Estaba allí cuando tuve mi primera conversación en español. Hablé con una chica colombiana muy amable pero mis problemas para usar los tiempos pasados la confundieron y antes de tener la oportunidad de hablar más, el café se llenó y tener una conversación allí era imposible. Un poco desconcertado, me fui a casa.

Visita 2

Reflexioné mucho entre la primera y segunda visita. Creé una lista de mis errores y busqué soluciones para ellos. Fui al mercado por segunda vez con preguntas y frases preparadas y revisé los tiempos pasados. Llegué con una nueva actitud. Decidí hablar con todo el mundo en el mercado. Esta táctica funcionó y aunque las tres primeras personas con las que hablé estaban ocupadas, un hombre me dirigió a un pequeño restaurante y allí hablé con otro hombre que me dijo que podríamos hablar cuando terminara su turno.

Tomé una sopa deliciosa –  con una gota de picante. Mientras estaba esperando, tuve una conversación con ‘Pequitas’ (aunque no vi nada en su piel) que llegó a Inglaterra hace unos 20 años para estar con sus padres. Nos divertimos juntos y me di cuenta que estaba hablando español con él.

Él se fue un poco después y me senté solo para disfrutar de la atmósfera. Dos semanas antes, me había sentido como un intruso, pero en ese momento, sentado con mi sopa, teniendo conversaciones cortas con el hombre detrás del bar, me sentí muy tranquilo. Cuando la gente pasaba por mi lado, me decían “Hola” y sonreían. Escuché las conversaciones a mí alrededor. Todas las personas allí parecen conocerse. Gente de todas las edades se reunían, hablaban y reían. La diferencia fue asombrosa y sentí que estaba aprendiendo un poco sobre el Seven Sisters “real”.

De repente, un hombre se sentó para mi lado, y me él preguntó:
“¿Eres de Gales?”. Estaba un poco confuso y respondí que no, que soy de Inglaterra, pero que nací y crecí muy cerca de Gales. Me dijo que tengo el aspecto físico de un galés. ¿Un cumplido?, creo.

Este hombre, Carlos, es uno de los hombres más interesante que he conocido en mi vida, Hablamos sobre budismo (su religión), nuestros pasados, nuestras familias, temas de actualidad y mucho sobre el mercado, un lugar que él conoce muy bien. Su primera visita fue en 1994. Su conocimiento y actitud me sorprendió y ,como etnógrafo, su información fue muy útil para mi proyecto. Me senté con Carlos durante dos horas en total y me reuniré con él en el futuro.

Me fui del mercado asombrado, confundido y muy feliz. Hoy había sido un éxito y muy diferente de mi primera visita. Mi confianza fue muy alta y sabía que la próxima visita sería éxito aunque, como he aprendido de Seven Sisters, igualmente impredecible.

Carlos era mi informante principal, como los etnógrafos del pasado. Me sentí “un etnógrafo” profesional y garabateé notas rápidamente en el autobús a casa.

Visita 3

Me sentí mucho más cómodo en Seven Sisters en mi tercera visita. Esta vez, traje a una asistente conmigo, una estudiante de historia de la economía en LSE, Mariam. Traje a Mariam porque tiene un nivel de castellano muy alto y está interesada en las comunidades hispanohablantes en Londres y, por eso, podríamos trabajar juntos y trabajar con eficacia. Esta vez, quería “hacer de antropólogo” y no simplemente sentarme a hablar con la gente. En esta visita, comencé a preocuparme sobre los temas de mi etnografía. He hecho amigos, bebido jugos, tomado sopas, pero nunca me había sentido “científico”. Con Mariam, esperaba que habláríamos con más gente, aprenderíamos más y claro, que tendríamos un buen día.

A los 30 minutos de llegar, estábamos sentados con un vendedor colombiano y otro cubano en una tienda bebiendo cerveza a los dos de la tarde ¡y las cervezas fueron gratis!. Nos lo pasamos bien y hablamos sobre muchos temas. Los dos hombres tienen un conocimiento muy profundo  del mercado y me ayudaron mucho en mi comprensión de cómo el mercado enriquece las vidas de las personas que trabajan, compran y que socializan allí.

Esta fue la primera vez que conocí a un hombre de Cuba. Desde que me mudé a Londres, en 2015, esta ciudad me ha asombrado muchas veces pero este día viví realmente lo multicultural que es esta ciudad.

Cuando nos fuimos, sentí una vez más que solo había visitado el mercado para divertirme en lugar de trabajar. ¿Cómo puedo traducir este “conocimiento”? Todo lo que tengo son notas sobre discusiones con diferentes hombres y mujeres que trabajan y visitan un mercado, no hay diagramas de genealogías o diagramas de diferentes tipos de organización social.

Mis Conclusiones

Es difícil buscar conclusiones en mis experiencias. Hay algunos pensamientos comunes. Cada persona con que la hablo me dice que el mercado es especial, que toda la gente allí son una familia, que es el único lugar en Londres para la cultura latina y que es el único lugar que es suyo. Después de pasar tiempo en Seven Sisters y viendo cómo funciona la comunidad, creo que el mercado es un lugar esencial para la supervivencia de la comunidad latina – una comunidad que enfrenta a problemas en otras partes de Londres también, como en Elephant and Castle.

He aprendido que el mercado es totalmente diferente de los mercados corrientes en Inglaterra. El mercado no está ahí para que la gente haga plata. Existe porque la comunidad latina es social y les gusta estar cerca de sus familias y amigos. Les gusta también mezclar el trabajo con la diversión.

El mercado es una joya cultural en Londres y sinceramente, es una vergüenza que los ayuntamientos permitan la destrucción de estos lugares maravillosos. Ojalá que la comunidad latinoamericana pueda salvarlo.

Anuncios