La Comisión de Verdad, Memoria y Reconciliación de las Mujeres Colombianas en la Diáspora

Entrevista de Amana Abdurrezak, estudiante de LN122 Spanish Language and Society, 2017-2018 para el proyecto En un lugar de Loñdres.

La Comisión de la Verdad, Memoria y Reconciliación de las Mujeres Colombianas en la Diáspora (nota 2019: ahora llamada Mujer Diáspora) trabaja en Londres, Estocolmo, Barcelona y Bogotá para empoderar a las mujeres colombianas que han sido víctimas del conflicto en Colombia. Durante las cinco décadas del conflicto armado, 20% de la población ha migrado a Europa, los Estados Unidos y Canadá como refugiados, para trabajar o estudiar. Como las mujeres han experimentado el trauma del conflicto y la migración de forma diferente a  los hombres, la Comisión usa sus recursos para documentar las historias de las mujeres, fortalecer sus procesos de integración en sus países de acogida y sanar sus traumas a través de la reconstrucción de la memoria.

Hablé con Helga Flamtermesky, coordinadora de la Comisión. En nuestra conversación, reveló la importancia de su trabajo y cómo la Comisión ha ayudado a la comunidad colombiana en Londres.

¿Podrías contarme algo sobre ti?

Nací en Colombia y soy de Bogotá, la capital. En Colombia estudié historia y hace veinte años salí de mi país. Desde allí, fui a España  donde empecé a estudiar estudios de paz y mediación intercultural. Después, con el tiempo, hice un doctorado en psicología social. En España, me especialicé en psicología sobre refugiados, inmigrantes y ,concretamente, en los derechos de las mujeres inmigrantes.

¿Por qué decidiste trabajar en La Comisión?

La Comisión fue creada al final del 2014 y decidí crear esta Comisión cuando se hizo el primer foro de victimas de colombianos en el extranjero. Este primer foro no me gustó. Sentí que las mujeres teníamos que contar nuestras historias y hacer las cosas en una forma más concreta. Cuando salimos de allí decidí que quería hacer un trabajo específico con las mujeres.

Lo que hice fue coger la metodología del proyecto con el que había venido trabajando antes, que era un proyecto para empoderar a mujeres víctimas de la trata de personas: mujeres que estaban en muchos países y de diferentes nacionalidades (Proyecto Mujer Frontera, aquí). La experiencia de trabajar con las víctimas de trata me dio la metodología psicosocial y feminista para traspasarla al trabajo que quería al crear la Comisión.

¿Qué haces específicamente y qué tipos de actividades o proyectos hace la Comisión?

Lo que hago dentro de la Comisión es coordinar las diferentes iniciativas de la Comisión para las mujeres. Mi responsabilidad es acompañar a las mujeres que quieren dar testimonio, dar talleres, dar afirmaciones, facilitar análisis y generar conocimiento. En principio, les ofrecemos un espacio para que se puedan reunir.

¿Cuáles son los objetivos de su metodología?

El objetivo psicosocial es sanar traumas a través de una metodología feminista que hemos llamado “memoria activa” donde se trabaja a través de la comida, de la música y la creación de confianza. La Comisión lo hace para evitar revictimizar a las mujeres, que han sido víctimas, y sobre todo para que el ejercicio de reconstruir la memoria no sea solamente una forma de narración si no una forma de acción.

¿Y cómo estas actividades sanan el trauma causado por la diáspora?

Los traumas son sanados en la medida que realizamos actividades en donde las mujeres pueden verse de una forma diferente. Durante estos años, hemos encontrado que muchas mujeres se sienten culpables por lo que lo sucedió en Colombia o culpables por la forma como ha sido su migración. Tienen unos niveles de autoestima muy bajos y enfermedades asociadas a todo esto. Para sanar estos traumas, desarrollamos estas actividades que permiten que las mujeres se puedan ver de una forma diferente.

¿Por qué las mujeres experimentan el conflicto de forma diferente en comparación a los hombres?

Las mujeres lo hemos experimentado de forma diferente porque los hombres han tenido el papel de guerreros y las mujeres han sido—ellas y sus cuerpos—el campo de batalla.

Es importante saber que hay una deuda histórica ya que las mujeres no somos parte de la historia narrada en Colombia. Por eso, hacemos nuestro trabajo porque no queremos que las mujeres se queden en la historia solo como víctimas o como victimas pasivas y silenciosas.

¿Cuáles son tus opiniones de la situación ahora en Colombia?

La situación ahora en Colombia es compleja porque, aunque se ha firmado un acuerdo de paz y se está desarrollando un proceso de paz, ahora mismo, lo que vemos es que una vez silenciados los fusiles, las violencias estructurales y las desigualdades pues quedan mucho más a la luz. Y esto demuestra que había problemáticas mucho más complejas que la guerra.

Para ti, ¿cuáles son los éxitos de la organización?

Para mí, el mayor éxito de la Comisión es que podemos mostrar que las historias de las mujeres no son solamente una anécdota, sino que son toda una fuente de conocimiento y que permiten además reformas sociales y políticas. También creo que otro de los aciertos de la Comisión es que hemos permitido que existan espacios de confianza donde las mujeres que no son activistas sociales ni políticas puedan participar. También hemos generado un espacio de reconciliación para que las mujeres puedan dialogar entre ellas de forma tranquila y en confianza.

Por último, quizás lo más importante del trabajo que hemos hecho es demostrar que, de los testimonios y de las historias de las mujeres, podemos hacer análisis que demuestran que lo que las mujeres han hecho son experiencias muy valiosas. Este es uno de los principales aportes dentro nuestra metodología feminista que es transformar las experiencias de las mujeres en conocimiento y el conocimiento en las herramientas útiles para otras mujeres. Ese el objetivo y el logro.

Mi conversación con Helga me demostró que hoy todavía las mujeres están olvidadas en las historias de las guerras y en tiempos de conflicto. Es importante que nos expongamos a las historias de la mujeres y nos eduquemos sobre los papeles que las mujeres han tenido. Con respecto a Colombia, el trabajo que la Comisión hace es crucial para sanar las décadas de dolor porque sus esfuerzos sirven como un ejemplo de los pasos que algunas comunidades pueden tomar para empezar el proceso de reconciliación.

Más información sobre la Comisión se puede encontrar, aquí.