Narrativas de migración: refugiadas chilenas en Londres

Artículo de opinión-entrevista de Ashley Masing, estudiante de LN122 Spanish Language and Society, 2017-2018 para el proyecto En un lugar de Loñdres.

Introducción

Aproximadamente 2,500 chilenos viven en Londres, pero, el número preciso es difícil de cuantificar porque no hay cifras oficiales sobre los chilenos o latinoamericanos en general que viven en Londres o Reino Unido. No hay categoría para los latinoamericanos en el censo y la información sobre los chilenos es incluso más difícil de encontrar. Por ello, contacté a la Dr. Helia López Zarzosa para una entrevista. La Dr. López Zarzosa es socióloga e investigadora independiente y, además, ella fue una refugiada chilena que se mudó a Reino Unido durante el régimen de Pinochet. Como no pudimos encontrarnos, ella respondió por e-mail a mis preguntas. Este texto se basa principalmente en sus respuestas.

Para este proyecto, no sólo estaba interesado en aprender más sobre la llegada de los chilenos a Londres, me interesaba específicamente por las experiencias de las mujeres chilenas durante el proceso porque muchas de las perspectivas sobre estos temas son muy masculinas así que quería perspectivas diferentes. Por eso, voy a explorar los factores sociopolíticos que causaron la migración a Londres. Además, voy a analizar el proceso y finalmente escribiré sobre la vida en Londres.

Los factores de inmigración: el régimen Pinochet

Hubo tanto factores económicos como políticos. Muchos de los considerados ‘enemigos internos’ – independiente de su clase y/o estatus social – fueron marginados tanto en la esfera política como en la económica. En 1975 se impusieron las políticas neoliberales sin posibilidad de negociación alguna. Los Decretos de Ley habían disuelto los sindicatos y en octubre de 1974 habían expulsado los partidos políticos de la Unidad Popular, declarándoles ilegales. En general, las reformas neo-liberales incluyeron no sólo la inmediata privatización de las industrias nacionales, sino también la desregulación y las medidas de austeridad. Estas políticas fueron conocidas como “shock treatment” y condujeron a un aumento del desempleo, pobreza, hambruna y miseria de grandes sectores de la población chilena.

Las narrativas chilenas durante la dictadura siempre tienen un sesgo muy masculino cuando se mira el proceso desde las elites políticas (que son esencialmente masculinas) – si vemos las estadísticas de la represión, éstas son muy masculinas. Se reprimió más a los hombres que a las mujeres pues la ideología de género de la dictadura era muy patriarcal. Ciertamente, a las mujeres que se reprimieron, torturaron y desaparecieron (algunas de ellas embarazadas), se las castigó por salirse de los esquemas “femeninos” y “meterse en política masculina” o tener compañeros allendistas o revolucionarios.

A causa de desempleo masculino, fueron las mujeres las que salieron a buscar trabajo para mantener a la familia. Las mujeres pobres urbanas se incorporaron al sector de trabajo precario y muchas de ellas terminaron barriendo calles bajo el Programa de Empleo Mínimo (PEM). Las mujeres de clase media (como la Dr. López Zarzosa cuando fue despedida de la Universidad de Chile) terminan en actividades menores y cuasi-precarias también. La dictadura fue muy eficiente en términos del disciplinamiento de la mujer, especialmente la mujer pobre.

El despido masivo y el consecuente desempleo en un ambiente represivo y aterrador contribuyó a la salida de miles de chilenos en busca de protección. Una mezcla de la persecución, seguridad personal y económica eran los factores que causaron la salida de los chilenos al exilio. No hubo una clara y definitiva línea demarcatoria como se hace creer hoy en día para el caso de los solicitantes de asilo en el caso contemporáneo.

Hacia Londres

Según la experiencia personal de la Dr. López Zarzosa, se puede decir que hubo canales políticos y de clase para salir de Chile. Fue la represión tanto política como económica la que provocó la idea de salir del país sobre todo para las clases medias que tenían posibilidades de proseguir estudios o trabajo fuera de Chile a través de sistemas de becas como el que inició el World University Service (WUS-UK) en Inglaterra. Este programa era elitista pues la mayoría de los que podían postular eran o profesionales o estudiantes universitarios de clase media.

Por otro lado, los proletarios fueron traídos por la solidaridad de los sindicatos británicos como el E.E.T.P.U (Electrical, Electronic, Telecommunications and Plumbing Union), por las Iglesias o por caridades como Ockenden Venture. Las iglesias fueron otro canal de ayuda para salir del país. Los gobiernos laboristas de Harold Wilson seguido por el de James Callaghan, fueron un medio para los chilenos. Su política exterior y de solidaridad permitió la entrada a unos tres mil chilenos al Reino Unido. En general, muy pocos llegaron en forma independiente.
El proceso en sí mismo estuvo muy influido por el género. Muchas mujeres tuvieron que “seguir” a sus maridos, aunque ellas no quisieran; El Código Civil (1855) y la presión familiar imponían tal obligación. En otras ocasiones fueron las mujeres mismas las que impulsaron la salida. Estas mujeres eran afectadas “indirectamente” por la represión política y económica. Las mujeres necesitaron decidir mucho para salir el país y seguir a sus maridos si es que no eran ellas mismas las que estaban sufriendo la represión “directa”. Como en todo caso de busca de protección y asilo, significaba dejar lo conocido: la familia, el terruño y los amigos. Este fue un proceso muy complejo y doloroso.

La vida en Londres

Hay aspectos del género que son reiterados. Así como sucedió durante la dictadura – sobre todo durante los primeros cinco años – en muchos casos se invirtieron los roles de género. Las mujeres salieron a trabajar y fueron ellas las que lidiaron con los problemas relacionados con la escolaridad de los hijos y los estamentos del Welfare System. Fueron muy pocas las parejas que se mantuvieron unidas, la norma fue la separación.

A esto hay que sumar – cuando era pertinente – que las relaciones inter-generacionales también eran conflictivas. Los hijos se querían integrar en sociedad e integrase de una manera que fuese menos problemática para ellos, pero había restricciones culturales que se lo impedían. En muchos casos las madres creaban una especie de aparteid lingüístico en el que fuera de las paredes de la casa los hijos/as podían hablar el idioma de la sociedad de acogida, pero en la casa sólo debían hablar castellano-chileno. Estas imposiciones creaban conflictos intra-familiares que también tenían un carácter de clase porque aquellos que eran de clase media o clase media alta manejaban el inglés mejor que los de origen proletario o campesino. En este último caso, los hijos debían ser los intérpretes frente al GP o durante trámites en las oficinas del Welfare State, rebajando del estatus sus padres en término de la integración y lenguaje.

En el contexto del trabajo, la movilidad social descendiente se pudo superar después de estudiar o hacer post-grados en Londres o en otros lugares del Reino Unido. En algunos casos, las mujeres de clase media recobraron su estatus profesional y lograron trabajar en puestos inclusos superiores a los que tenían en Chile. Las becas del World University Service (WUS) contribuyeron sustancialmente a este resultado. Claro que esta movilidad ascendente se topaba con veladas actitudes de racismo. Las mujeres proletarias han seguido en el nivel de clase obrera. Hay, según la Dr. López Zarzosa, algunas de ellas que aún continuaban haciendo aseos en oficinas, casas particulares o trabajando en puestos de bajo estatus.

En los años 1990s cuando se restableció la “democracia” en Chile, esta situación fue un detonante para que algunas personas tomaran la decisión de retornar. Aquellas mujeres, tanto de clase media como de clase obrera que sentían discriminación y no tenían posibilidad de encontrar un futuro laboral en Inglaterra, decidieron retornar a Chile. Otras, al retornar con experiencia y títulos de pos-grado han sido reconocidas y se han desconectado de la discriminación racial que se encontraron en Londres (aunque no tanto discriminaciones de género en muchos casos) al retorno. En esto, la clase social juega nuevamente un rol crucial.

El Fin de Pinochet 

Era difícil recopilar información específica sobre el papel de las mujeres durante esta polémica, pero, es posible que fuera bastante similar – según mi correspondencia con la Dr. López Zarzosa– al papel de los hombres.

La detención de Pinochet en Londres fue un fiasco nacional e internacional. Se movilizó la diáspora chilena y su centro radicó en Londres. Fue un elemento de unificación y re-activación de los resabios de la “comunidad chilena en el exilio”. Se comenzaron a realizar múltiples actividades en toda Gran Bretaña, pero principalmente en Londres. La Dr. López Zarzosa dijo que:

“A pesar de que en agosto de 1997 ya me había venido a vivir a Oxford, estaba participando en un grupo en Londres llamado Casa de la Memoria. El propósito de esta organización – en la que participaban alrededor de unas doce personas, entre ellas familiares de detenidos desaparecidos (como yo), ex-prisioneros/as políticos y otros/as chilenos que aún conservaban un interés por denunciar el persistente rol de Pinochet en la vida política chilena, la franca impunidad existente y luchar por la justicia y verdad en Chile – era juntar fondos y organizar actividades para contribuir a la edificación de la Casa de la Memoria en Santiago.”

Aunque fue un período muy duro y agotador, ese fue un tiempo muy histórico y ella tenía razón para estar allí y organizar actividades en Oxford también. Una vez que Pinochet estuvo detenido en Virgina Waters, el piquete de Londres se trasladaba todos los sábados para protestar en las cercanías de la casa en la que estaba detenido Pinochet acompañado de su mujer Lucía Hiriart y algunos miembros de su familia venida de Chile.

Lamentablemente, esa unión de esfuerzos se vio amenazada por intereses muy personalistas y se empezó a excluir personas que antes habían estado muy involucradas. A partir de allí, hubo un grupo hegemónico que dominó la campaña por la extradición de Pinochet a España. Lo que quedaba de una fracturada “comunidad” se transformó en una muy atomizada y de la que “nacieron” diferentes proyectos de derechos humanos. Según la Dr. López Zarzosa

“De esta forma y con esta breve respuesta crítica estoy diciendo que de lo que quedaba de esa llamada “comunidad chilena en el exilio” … se desprendieron grupos con propósitos muy particulares que excluían más que incluían. Ese es el estado de cosas en el que se encuentran los chilenos que aún residen en Londres.”

La Dr. López Zarzosa no dijo más sobre el impacto de la detención de Pinochet en las comunidades de mujeres chilenas, pero se podría suponer que las mujeres involucradas en movimientos anti-Pinochet (como ella) siguieron la dirección de las organizaciones involucradas después de su detención

Conclusión

Se puede ver que la realidad social y las historias de los chilenos en Londres son escritos en la perspectiva masculina. La Dr. Helia López Zarzosa me ha iluminado sobre las experiencias de las mujeres chilenas no sólo durante el régimen de Pinochet, sino también sobre sus viajes y vidas en Londres: la historia de la gente es muy diferente cuando se incluyen los aspectos de género. Después de este proyecto, me he dado cuenta de la importancia del componente de género en el análisis de las vidas de las comunidades hispanohablantes en Londres. La diversificación de perspectivas es muy necesaria en las investigaciones de ciencias sociales.