Somers Town: una historia muy española

Ensayo por Khadeeja Rashid, estudiante de LN122 Spanish Language and Society, 2016-2017 para el proyecto En un lugar de Loñdres.

Hoy en día, el nombre de Somers Town, un distrito pequeño en el centro Londres, es desconocido para la mayoría de los londinenses. Aquellos que están familiarizados con él, lo consideran simplemente como un distrito modesto, caracterizado por casas municipales, población trabajadora e inmigrante, contaminación urbana y falta de desarrollo[1] más que el hogar de alguno de los lugares clave de Londres como son la Biblioteca Británica y la Estación de St Pancras.

Pero, ¿por qué es relevante en un blog de las comunidades hispanohablantes?  Bien, si viajamos al siglo XIX, descubriremos la historia rica y fascinante de Somers Town que ha sido olvidada por el público y no existe ni siquiera en el recuerdo. Allí encontraremos la respuesta a nuestra pregunta.

El siglo XIX fue un periodo de cambio para España. Fue al principio de este siglo que los primeros movimientos liberales habían comenzado debido a la influencia de la Revolución Francesa[2]. Durante el reinado absoluto de Fernando VII en 1808 y después de 1813 a 1833, los liberales españoles se encontraron detenidos u obligados al exilio. Los exiliados políticos huyeron a varios países, pero muchos vinieron a Inglaterra y se instalaron en Somers Town.  De este modo, la comunidad de los exiliados españoles en Somers Town creció constantemente durante la primera mitad del siglo y se dice que llegaron a vivir ahí “más de mil familias”. De hecho, además de ganar reputación en Inglaterra como un área para los extranjeros, Somers Town también se dió a conocer en España. Así, Antonio Alcalá Galiano, un político y escritor español, escribió en 1871 en sus memorias que, “de muchos de nuestros compatriotas que nunca han pisado el suelo de la Gran Bretaña es conocido el nombre de Somers Town como el de abreviada España constitucional, que hizo tal, con su residencia allí, una gran parte de los desterrados españoles…”[3].

¿Por qué escogieron Somers Town? ¿Y en qué condiciones vivían ahí?

Somers Town fue un lugar muy popular entre los refugiados políticos europeos debido principalmente a la disponibilidad de vivienda barata; era común en la época que dueños de propiedades en otras partes de Londres compraran edificios en Somers Town para alquilarlos. Por ello, era muy fácil encontrar alojamientos ahí[4]. Sin embargo, no era un lugar muy agradable para vivir – sin jardines y con calles estrechas y casas pequeñas, la zona era miserable y sin alma. Los exiliados, aunque en España habían sido adinerados, en Inglaterra eran muy pobres, a menudo tenían hambre y frio, y por lo tanto no podían permitirse algo mejor[5].

Su gente vivía no solo en mucha pobreza, sino también en aislamiento porque muchos hablaban poco o nada de inglés[6], conocían a pocas personas y por lo tanto no podían encontrar mucho empleo en el ambiente nuevo[7]. Las dificultades a las que la comunidad española se enfrentó han sido inmortalizadas en la literatura inglesa, como en las novelas de Anthony Quinn y Charles Dickens[8].  Dickens, que vivió en Somers Town durante seis años en los años 1820, se refirió a la condición de los refugiados en su novela Bleak House, en la que menciona (en inglés) “a number of poor Spanish refugees walking about in cloaks, smoking little paper cigars”[9].

Dada este situación, ¿qué podían hacer para ganar dinero?

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La necesidad de aprender español: una aproximación histórica a la enseñanza de la lengua española en Inglaterra

por Dra. Matilde Gallardo , Visiting Research Fellow,  Spanish, Portuguese and Latin American Studies King´s College London.

Otras publicaciones de la autora sobre el tema, aquí.

El aprendizaje de lenguas vivas ha estado vinculado desde tiempo inmemorial a la necesidad de los seres humanos de comunicarse unos con otros por motivos personales, profesionales o de cualquier otro tipo. El interés por aprender la lengua española en Inglaterra ya aparece documentado a partir de los siglos XVI y XVII y se debió principalmente a la presencia de intelectuales, disidentes políticos y religiosos, que encontraron refugio y apoyo entre los círculos académicos de este país, fundamentalmente en Oxford, donde se dedicaron a la enseñanza de su lengua materna así como de las lenguas clásicas[1]1. Con el inicio de la expansión colonial de Inglaterra y el desarrollo del comercio internacional en el siglo XVIII, el estudio del español con fines prácticos se convirtió en una necesidad que autores como el español Félix Antonio de Alvarado y el inglés Capitán John Stevens supieron aprovechar con la publicación de manuales y diálogos conversacionales para el uso de viajeros y diplomáticos. Sus métodos llegaron a ser muy conocidos y sirvieron como modelos para futuras publicaciones de este tipo[2].

La demanda de materiales para el aprendizaje de lenguas modernas, y más concretamente del español, se vio incrementada en el siglo XIX por el desarrollo de las relaciones comerciales y diplomáticas de Inglaterra con el resto del mundo que hicieron de Londres el epicentro económico y cultural de Europa. Por otra parte, el efecto combinado de la industrialización y la urbanización sobre el aumento de población y el desarrollo de una nueva clase social, la clase media, relacionada con las actividades comerciales y las finanzas alentó el interés de la industria editorial por las lenguas modernas. A lo largo de todo el siglo veremos desarrollarse un exitoso mercado de manuales y libros de texto, entre los que figuran gramáticas, diccionarios y manuales de correspondencia bilingüe, vocabularios y libros de ejercicios y lecturas, que fue convenientemente explotado por autores como Ahn, Ollendorff, Hossfeld, Hugo and Berlitz, cuyos métodos adquirieron gran popularidad más allá del mercado europeo de la época, extendiéndose en algunos casos hasta bien entrado el siglo XX[3].

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